
Tengo ese complejo de pájaro violeta,
de ave herida,
de polvo que arrastra el tiempo,
y huyo invisible ante la mirada agonizante de quién no me cree,
de aquellos que miran con temor mi pasajero viaje en el cielo,
tengo aquel complejo desde que las velas se apagaron confusas ante mis ojos incredulos y lapidarios,
como pequeña alma sometida al viento y sus cambios de animo,
como rios que atormentan,
como árbol en pleno grito de ausencia,
voy divulgando secretos a la tierra que me roza los pies,
a las ganas que poco a poco se consumen a si mismas
y aprenden a cargar con los dolores que en otros tiempos fueron sangrantes
tormentosos,
y ahora,
ahora no son mas que placebos a la hora de querer dormir,
con la mirada clavada en el techo de mi nido en blanca flor,
con sublime paciencia voy cavando un pozo sin fondo,
para no estancarme
para que ya no duela,
para olvidarme del viento y sus cambios que remecen mis alas,
para volar en calma con el corazón apretado de colores que ya no se marchitan
y que surgen en cantos que mis oídos ya no rechazan,
porque tienen un lugar donde descansar,
un lugar donde reposar las ansías de los días que nunca fueron,
tengo aquel complejo de pájaro herido que colecciona cicatricez
para mirarlas posteriormente y reírme
de aquellos nudos inexpugnables...

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