Intentar reclamar aquello que ya no es correspondido,
aquello que se encuentra anclado
en un mar de lágrimas de sangre,
no siento dolor,
sólo una mueca,
un calor que brota desde las entrañas,
hasta salir enfurecido por mis ojos ya rojos de sangre,
estáticos y lápidarios,
intentar observar de forma objetiva el paso del tiempo y su calvicie,
con las manos rotas,
con las manos rojas,
con los pies pegados al suelo y ríes!!,
si,
tú ríes,
te burlas de mi pequeño melodrama,
de mis caries de infancia,
de mi repudio hacia la presencia de extraños sujetos que acarician mis cabellos,
no siento dolor,
sólo un poco de frío, un poco de verguenza, por estar de pie y un tanto ebria,
escupiendo al cielo y maldiciendo sus pateticas nubes,
a la lluvia que me apena,
maldiciendo todo menos los pájaros de la memoria,
pues en ellos se encuentra el descanzo infinito,
el no llanto,
y las muecas que intentan ser alegría,
reclamo al viento una simple señal,
una nube que no sea nube,
me cubro de harapos y en nudos te escribo,
te describo y no sangro,
pues ya no duele,
es sólo frío, es pasajero
y aquello que no es correspondido cae cada día un poco más,
se suicida y se escupe a si mismo
por el estado impúdico que le hace sentir la conciencia.
No siento dolor
y por las noches el hielo me quema,
me quema y me consume
sin pensar en las cenizas que el placer regala,
sin pensar en los ojos y oídos sangrantes,
sin pensar en el sonido aterrador de las nueve de la mañana,
cuándo lo único que reclamo son cantos,
los cantos de mis pájaros color violeta.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
no sé
Soy idiota por inercia,
ridicula por excelencia,
incoherente por tu culpa,
me marchito fácilmente, me conmueve todo en susurros lentos,
en poesías pasajeras,
en melodías bizarras que importan poco,
soy nihilista por lo que he vivido,
soy fria ante tus manos,
golondrina de invierno,
y cicatriz en tus brazos,
soy imbécil por culpa de las avenidas,
desubicada por el miedo a morir, soy humana y muero,
tengo malas costumbres (las aprendí de pequeña)
mis dedos son chuecos por culpa de hacer sonar mis huesos en la infancia,
somos hojas secas y todo es culpa de tus ojos,
si,
tus ojos que me miran como cavando pozos profundos en mis pupilas gastadas, que se confunden con el iris oscuro de mis ojos aceituna o quizás de uva, negros sin se lapidarios,
soy inerte,
pero eso no es tu culpa...
ridicula por excelencia,
incoherente por tu culpa,
me marchito fácilmente, me conmueve todo en susurros lentos,
en poesías pasajeras,
en melodías bizarras que importan poco,
soy nihilista por lo que he vivido,
soy fria ante tus manos,
golondrina de invierno,
y cicatriz en tus brazos,
soy imbécil por culpa de las avenidas,
desubicada por el miedo a morir, soy humana y muero,
tengo malas costumbres (las aprendí de pequeña)
mis dedos son chuecos por culpa de hacer sonar mis huesos en la infancia,
somos hojas secas y todo es culpa de tus ojos,
si,
tus ojos que me miran como cavando pozos profundos en mis pupilas gastadas, que se confunden con el iris oscuro de mis ojos aceituna o quizás de uva, negros sin se lapidarios,
soy inerte,
pero eso no es tu culpa...
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